martes, 15 de junio de 2010

Terribles experimentos con Humanos

Dos voluntarios ingleses sufren enfermedades tras servir para el experimento

En abril de 2008, la farmacéutica estadounidense Paraxel invitó a 200 voluntarios entre 18 y 45 años a hacer un experimento, pagándoles para ello más de 1.500 euros a cada uno para probar su nuevo medicamento, el “Nalmefene”, que se esperaba que ayudara a impedir las adicciones, como la adicción al alcohol. Para ello, los voluntarios debían quedarse en la clínica de Paraxel nueve días. De los 200 voluntarios, uno padeció de pancreatitis, mientras que otro sufrió la grave úlcera gástrica. Así, se halló que los efectos secundarios de la medicina incluyen problemas en la función hepática, anormalidades en el ritmo del corazón y alucinaciones. Pese a ello, la compañía sigue reclutando a voluntarios a través de su página Web para realizar más experimentos.

Escándalo de Israel: prisioneros palestinos para experimento médico

Según un informe del Centro Sawasya de Derechos Humanos emitido en noviembre de 2009, Israel utilizó a prisioneros palestinos como ratones para probar nuevas medicinas. El informe releva que hay evidencias de que médicos israelíes inyectaron compuestos experimentales a los presos palestinos, provocándoles entre otros efectos una completa caída del vello corporal. Los presos palestinos en Israel siempre reciben mucha atención de la comunidad internacional. De acuerdo con los informes de los departamentos palestinos, desde el año 1967, al menos 700.000 personas palestinas han sido arrestadas. Por el momento, al menos 9.850 palestinos están recluidos en alrededor de 30 prisiones en Israel y en los territorios ocupados en Palestina, de los cuales se calcula que hay más de un centenar de mujeres y casi 400 niños.
Científicos estadounidenses usan a sus hijos para pruebas

Para algunas investigaciones científicas sobre la fisiología y comportamiento de los niños es difícil encontrar a los niños adecuados, y por eso algunos investigadores eligen a sus propios hijos. En enero de 2009, Pavan Singh, un profesor neurólogo del Instituto de Tecnología Massachusetts de Estados Unidos dio la bienvenida a su hijo recién nacido. El profesor dijo que se sentía muy contento por el nacimiento de su hijo, porque “podrá estudiarlo y aprovecharlo para experimentos.” Singh puso una cámara de video en la cabeza de su hijo, anotando todo lo que ha visto el niño, para investigar el proceso de aprendizaje del idioma del ser humano. Hoy día muchos otros investigadores prefieren elegir a sus hijos como objetivo de sus experimentos. Los que están a favor de ellos creen que así se reducen los fondos para investigaciones y se evitan las disputas. Sin embargo, los opositores consideran que el hecho afectará posiblemente la objetividad del resultado, complicará la relación entre padres e hijos, e incluso afectará a la salud de los niños.
Reportero estadounidense revela un experimento secreto de “medicina embrujada” de la CIA

El 16 de agosto de 1951, centenares de habitantes de una pequeña aldea en el sureste de Francia tuvieron una serie de síntomas, desde dolor de cabeza a vómitos. El extraño accidente causó la muerte de al menos cinco personas, mientras que varias decenas fueron ingresadas en un hospital psiquiátrico. La policía y los científicos creían que estas personas se habían contaminado al comer pan que contenía la bacteria del cornezuelo, capaz de producir alucinaciones. No obstante, en marzo de 2010, un reportero estadounidense, Hank Albarelli, después de una investigación detallada, reveló lo que sucedió verdaderamente: el accidente fue un experimento secreto de control del cerebro con la llamada “medicina embrujada”, llevado a cabo por la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos.
Fuente: esencia21

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